En este episodio conversamos con el psicólogo clínico Jonathan Fonseca sobre un tema que aún suele vivirse en silencio: el suicidio y su abordaje desde la salud mental.
Desde su experiencia en la atención de niños y adolescentes, Jonathan explica que el suicidio no es un hecho aislado, sino elresultado de múltiples factores que incluyen las dinámicas familiares, los antecedentes de salud mental y, especialmente, el tipo de apego que se construye en la infancia.
La ausencia del cuidador primario, los vacíos afectivos y las carencias emocionales pueden impactar profundamente el desarrollo de herramientas para enfrentar el dolor, la frustración y las crisis. Cuando no existe una base emocional sólida, la persona puede sentirse desbordada ante situaciones difíciles.
Pero también existen otros determinantes que pueden influir en el pensamiento suicida como son: la predisposición genética, enfermedades mentales, alcoholismo o consumo de drogas.
Ahora bien, la genética por sí sola no determina el destino de una persona. El riesgo aumenta cuando esa predisposición se combina con una crianza sin una base emocional sólida.
A esto se suma un factor muy actual: el impacto de las pantallas y la inmediatez. Muchos niños y adolescentes están creciendo en un entorno donde todo es inmediato tocando un botón, pero la vida real no funciona así, en ella existen límites, esperas y frustraciones.
Cuando un joven no ha desarrollado tolerancia a la frustración, puede derrumbarse ante el “no”, el rechazo o la pérdida. Esedesborde emocional puede llevar a conductas de autolesión, que en muchos casos no buscan necesariamente quitarse la vida, sino aliviar un dolor interno que sienten insoportable.
El psicólogo revela que hay niños de 7 y 8 años que se están autolesionando.
Antes de la idea suicida aparece lo que se llama una “mirada de túnel”: un enfoque exclusivo en lo negativo. Es como ver una imagen llena de colores y quedarse únicamente con el punto negro. Todo se percibe oscuro, sin salida, sin luz.
Nuestro invitado explica que en el proceso terapéutico se ayuda a la persona a rescatar esos colores que no está viendo. A comprender que quizás sus padres o cuidadores no tenían las herramientas emocionales para hacerlo mejor en ese momento, pero que hoy, como adulto o adolescente consciente, sí puede desarrollar nuevas herramientas.
Jonathan recomienda a los padres de los adolescentes, uno de los grupos más afectados, escuchar sin juzgar, acompañar con empatía y buscar ayuda profesional a tiempo, porque esto puede marcar la diferencia.
Conducción: Periodistas Flor Cogley y Flor Ortega
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