EL QUE CREE Y ES BAUTIZADO Marcos 16:16: “El que cree y es bautizado será salvo; pero el que no cree será condenado.”. En Marcos 16, versículos 15 al 18, Jesucristo resucitado aparece por última vez a sus once discípulos (para entonces, Judas Iscariote ya no estaba entre ellos) y les encomienda lo que se conoce como “La Gran Comisión”. Jesús encarga a sus discípulos ir por todo el mundo para predicar el Evangelio, y les dice en Marcos 16:16: “El que cree y es bautizado será salvo; pero el que no cree será condenado.” En apariencia se podría entender que el creer y el ser bautizado son condicionantes para alcanzar la salvación, y que, si no se cumplen ambas, el creer y el ser bautizado, entonces la persona no será salva, y, por lo tanto, será condenada. El problema que existe con la interpretación anterior es tratar de establecer una doctrina que no está en armonía con el resto de las Sagradas Escrituras. No podemos tomar un solo versículo de la Biblia sin considerar, integralmente, qué más dicen las Sagradas Escrituras al respecto. Esto porque la Biblia, que es la Palabra de Dios, no se contradice a sí misma. Así que, puede resultar un grave error el tomar un solo versículo y sobre el mismo establecer una doctrina que no es consistente con otros versículos que tratan sobre el mismo tema en la misma Biblia. En la primera parte de Marcos 16:16 se citan dos acciones: “creer y ser bautizado”, que al realizarlas dan por resultado: “ser salvo”. El error que algunos cometen aquí es interpretar que el bautismo al que se refiere este pasaje es al bautismo en agua. Pero, ese versículo se refiere al bautismo del Espíritu que ocurre cuando una persona es salvada por Dios. El bautismo del Espíritu que ocurre en la salvación lo encontramos en 1 Corintios 12:13: “Porque por un solo Espíritu fuimos bautizados todos en un solo cuerpo, tanto judíos como griegos, tanto esclavos como libres; y a todos se nos dio a beber de un solo Espíritu.”. Esto se refiere a que cuando recibimos la salvación de Dios, somos bautizados por el Espíritu para formar parte de un cuerpo, esto es el cuerpo espiritual de Cristo, es decir Su iglesia. Romanos 6:3-4 y Colosenses 2:12 también hablan de ese bautismo del Espíritu que ocurre cuando una persona recibe la salvación de Dios. Así que, ambas acciones de la primera parte de Marcos 16:16, “creer” y “ser bautizado”, son espirituales. No se refiere a que una sea espiritual y la otra física, pero se refiere a que ambas son acciones espirituales. Al ser ambas espirituales están en armonía con el resto de la Biblia: creer para ser salvos por la gracia de Dios (Efesios 2:8). Cuando la persona cree en Jesucristo, quien murió en su lugar, Dios le salva y le bautiza en la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Si el bautismo al que se refiere Jesús en Marcos 16:16 fuera el bautismo en agua, entonces la salvación dependería de una acción humana y ya no sería sólo por gracia, sino también por una obra del hombre. Eso iría en contra de la misma Palabra cuando dice, entre otros pasajes, por ejemplo: “No es por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:9). Entonces, ambas acciones, “creer” y “ser bautizado”, son interdependientes como una causa-efecto. Así, el bautismo del Espíritu es una consecuencia del creer. El bautismo del Espíritu es la certificación de Dios a la fe del hombre. Cuando la persona cree en Jesucristo como aquél que tomó su lugar en la cruz y que, por su muerte y resurrección, sus pecados son perdonados, entonces, Dios le salva de la condenación y, al mismo tiempo, pone en esa persona su Espíritu como sello (bautizo) que certifica su salvación. Así, el “El que cree (en Jesucristo) y es bautizado (por el Espíritu) será salvo.”. Si el pasaje se refiriera al bautismo en agua, entonces diría “El que cree y se bautiza…”, como una acción que el hombre decide realizar, pero al decir “es bautizado…” se refiere a algo que no depende de su voluntad, sino de la gracia de Dios. En contraste, tenemos la segunda parte de Marcos 16:16 que podríamos parafrasear así: “pero el que no cree (en Jesucristo, no será bautizado por el Espíritu, entonces), será condenado.”. Si alguien no cree en Cristo, Dios no lo certifica con el bautismo del Espíritu, y, por consecuencia, será condenado. En esa condición, de incredulidad, el bautismo en agua no tiene ningún sentido para la persona que no cree. No significa nada. De hecho, su problema es mucho mayor a que si se bautiza o no se bautiza en agua, porque si no cree, es decir, si rechaza el Evangelio, será condenado. ¡Bendiciones!
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