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Política y Gobierno
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  • YouTube frena shorts
    Apr 17 2026
    YouTube frena shortsControl de Shorts llega a cero minutos y conecta con tendencia de apps que devuelven control digitalPor Félix Riaño @LocutorCoYouTube introduce opción para limitar Shorts a cero minutos, reduciendo el scroll infinito y reforzando control del usuario. ¿Te ha pasado que abres YouTube para ver un video y terminas media hora después viendo clips cortos sin darte cuenta? Esa sensación ya la están reconociendo las propias plataformas. Hace pocos días hablábamos aquí de cómo Spotify ahora te deja apagar todos los videos para volver a escuchar sin distracciones. Y ahora YouTube va por un camino parecido. Está empezando a desplegar una opción que permite dejar los Shorts en cero minutos al día. En la práctica, eso hace que desaparezcan del inicio. Es un cambio pequeño en apariencia, pero toca un tema grande: el control del tiempo y la atención. ¿Estamos viendo un cambio real en cómo se diseñan estas apps o es solo un ajuste mínimo?Pero aún puedes volver a caer con un solo toque Vamos a poner esto en contexto sencillo. YouTube lleva años empujando los Shorts. Son esos videos verticales cortos, muy parecidos a TikTok o Reels de Instagram. Funcionan con desplazamiento infinito. Vas deslizando y siempre aparece otro video. Eso está diseñado para que no pares. Primero, YouTube intentó poner límites. Desde octubre de 2025, podías elegir cuánto tiempo ver Shorts al día. El problema es que el mínimo era quince minutos. Eso no ayudaba mucho si querías evitarlos por completo.Ahora aparece una nueva opción: cero minutos. Para activarla, entras a configuración, buscas “gestión del tiempo” y eliges ese límite. Cuando lo haces, los Shorts desaparecen de la pantalla principal. Ya no te aparecen apenas abres la app.Esto cambia mucho la experiencia. YouTube vuelve a parecerse más a lo que era antes: una plataforma de videos largos, donde tú eliges qué ver. Aquí es donde la historia se pone interesante. Este tipo de contenido corto no es casualidad. Está pensado para engancharte. Cada video dura pocos segundos. El cerebro recibe estímulos rápidos, constantes. Eso crea una sensación de recompensa inmediata.El problema es que esa dinámica puede afectar la atención. Muchas personas cuentan que les cuesta volver a ver videos largos o concentrarse en tareas sin interrupciones. Incluso hay estudios y casos legales recientes que apuntan a algo más serio: el diseño de estas plataformas puede influir en la salud mental.Hace poco, un jurado en Estados Unidos responsabilizó a plataformas digitales por su diseño adictivo en el caso de una menor. No se trataba del contenido, sino de cómo funcionan los botones, el scroll infinito y las recomendaciones.Y ahí es donde todo conecta. Spotify permitiendo apagar videos. YouTube permitiendo eliminar Shorts. Las plataformas empiezan a reaccionar. Pero lo hacen con cuidado, sin eliminar por completo lo que más tiempo retiene a los usuarios.Porque ese es el dilema: cuanto más tiempo pasas en la app, más gana la plataforma. Entonces, ¿qué está pasando realmente? Las plataformas están dando opciones, pero no están soltando el control del todo. En YouTube, por ejemplo, aunque pongas cero minutos, todavía puedes ver Shorts si entras directamente a uno. Incluso puedes ignorar el límite con un toque. Es decir, no es un bloqueo total. Es más bien una barrera suave. Una especie de recordatorio. Esto tiene sentido desde el negocio. YouTube ha invertido mucho en Shorts desde 2020. Es una forma de competir con TikTok y mantener a los usuarios dentro de la app.Pero al mismo tiempo, hay presión. Usuarios cansados del exceso de contenido corto. Padres preocupados por sus hijos. Y decisiones legales que empiezan a señalar el diseño de estas plataformas.Por eso vemos estos cambios. No eliminan los Shorts. Te dejan decidir si quieres verlos. Y ahí hay algo interesante: el control vuelve poco a poco al usuario. Igual que en Spotify, donde ahora decides si quieres ver video o solo escuchar.No es una revolución total. Pero sí es una señal de hacia dónde puede ir el diseño digital en los próximos años. Este movimiento de YouTube no está aislado. Forma parte de una tendencia más grande en la industria tecnológica. Durante años, las plataformas compitieron por captar atención. Más tiempo en pantalla significaba más ingresos por publicidad. Para lograrlo, se diseñaron funciones muy específicas:Scroll infinitoReproducción automáticaNotificaciones constantesAlgoritmos que aprenden qué te enganchaAhora estamos viendo una segunda etapa. Las mismas plataformas empiezan a introducir herramientas de control. Límites de tiempo. Opciones para desactivar funciones. Modos más simples. Pero hay un detalle importante. Muchas de estas funciones están escondidas en menús profundos. No son visibles a simple vista. Eso indica que las plataformas quieren ofrecer control, pero sin que sea lo primero que el usuario vea.También ...
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    14 m
  • El agujero negro que no debería existir
    Apr 16 2026
    Señal de LIGO sugiere agujeros negros primordiales y cambia debate sobre materia oscuraPor Félix Riaño @LocutorCoUn hallazgo en ondas gravitacionales podría revelar que la materia oscura está hecha de pequeños agujeros negros.Vamos a hablar de un sonido del universo que no debería existir. Un detector llamado LIGO captó una señal muy extraña: la colisión de un agujero negro más pequeño que nuestro Sol. Eso rompe lo que sabemos. Porque los agujeros negros normales nacen cuando mueren estrellas gigantes, y siempre son más pesados que el Sol.Entonces, aparece una pregunta incómoda: ¿de dónde salió ese objeto? La respuesta podría llevarnos hasta el primer segundo del universo. Algunos científicos creen que ese agujero negro no nació de una estrella, sino directamente del caos del Big Bang. Y si eso es cierto, no estamos ante un simple descubrimiento. Estamos ante una pista que podría explicar qué es la materia oscura, ese “pegamento invisible” que mantiene unidas las galaxias. ¿Y si la mayor parte del universo está hecha de miles de millones de estos pequeños agujeros negros?Vamos a ordenar esta historia desde el principio. Cuando hablamos de agujeros negros, casi siempre pensamos en objetos enormes, formados cuando una estrella muy grande se queda sin energía y colapsa. Esos agujeros negros tienen varias veces la masa del Sol. Esa es la regla conocida. Pero el detector LIGO registró algo distinto: una onda gravitacional, es decir, una vibración del espacio-tiempo, causada por una colisión. Hasta ahí, normal. El detalle raro está en el tamaño de uno de los objetos. Era más ligero que el Sol. Y eso no encaja con ningún modelo conocido de formación estelar.Entonces entra en juego una idea antigua. En los años setenta, el físico Stephen Hawking propuso que podrían existir agujeros negros formados justo después del Big Bang. No necesitarían estrellas. Nacerían directamente de regiones extremadamente densas del universo primitivo. Estos son los llamados agujeros negros primordiales. Y encajan justo en ese rango de masas pequeñas que LIGO parece haber detectado.Aquí es donde la historia se vuelve más interesante. Porque no estamos hablando solo de un tipo raro de agujero negro. Estamos hablando de la materia oscura, uno de los mayores misterios de la ciencia.La materia oscura representa cerca del 85 % de toda la materia del universo. No emite luz. No se puede ver. Pero sabemos que está ahí porque su gravedad afecta el movimiento de las galaxias. Sin ella, muchas galaxias simplemente se desarmarían.Durante décadas, los científicos han buscado una partícula nueva para explicarla. Se han propuesto ideas como los WIMPs o los axiones. Pero no hay evidencia directa de ninguno.Entonces aparece esta alternativa: ¿y si la materia oscura no es una partícula? ¿Y si son objetos? Miles de millones de pequeños agujeros negros invisibles flotando por el universo.El problema es que nunca se han detectado directamente. Durante más de cincuenta años han sido una hipótesis. Por eso esta señal de LIGO genera tanto ruido en la comunidad científica.Pero hay cautela. Una sola detección no es suficiente. Puede ser un error, una interferencia o algo que todavía no entendemos bien. La ciencia necesita repetir el experimento, encontrar más señales parecidas y confirmar que no es casualidad. Lo interesante es que los científicos ya están buscando más pistas. Y no se están quedando en una sola señal. Han hecho cálculos para estimar cuántos agujeros negros primordiales deberían existir y con qué frecuencia deberían detectarse.El resultado es curioso: encaja con lo que LIGO ha visto hasta ahora. Es decir, estos eventos serían raros. Y eso coincide con los pocos casos detectados.Además, la tecnología va a mejorar. LIGO seguirá aumentando su sensibilidad. Y en el futuro llegará Agencia Espacial Europea con la misión LISA, que será un detector de ondas gravitacionales en el espacio. Eso permitirá escuchar señales diferentes, en otras frecuencias, y ampliar la búsqueda.Si se confirman estos agujeros negros primordiales, el impacto será enorme. La cosmología tendrá que reorganizar sus modelos. Las simulaciones de galaxias cambiarán. Y la búsqueda de partículas de materia oscura podría perder prioridad.Incluso cambiaría nuestra idea del origen del universo. Algunos modelos sugieren que estos agujeros negros podrían venir de una fase anterior al Big Bang, en un universo que colapsó y luego rebotó. Es una idea radical, pero está sobre la mesa.La conclusión es sencilla: este pequeño agujero negro podría ser una pieza clave de un rompecabezas gigante. Hay más piezas en este rompecabezas. Por ejemplo, el telescopio James Webb Space Telescope ha detectado objetos muy extraños en el universo temprano, conocidos ...
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  • Google contrata filósofo para entender la IA
    Apr 15 2026
    Google contrata filósofo para estudiar si la inteligencia artificial puede tener conciencia y qué pasará cuando las máquinas parezcan humanasIA avanzada obliga a pensar conciencia, ética y decisiones desde la filosofía en laboratorios tecnológicosPor Félix Riaño @LocutorCoGoogle DeepMind contrata un filósofo para estudiar conciencia artificial, ética y relación humano-máquina en el desarrollo de inteligencia avanzadaGoogle DeepMind ha contratado a un filósofo. Sí, leíste bien. Su nombre es Henry Shevlin y su cargo oficial es simplemente “filósofo”. Va a trabajar en temas como la conciencia de las máquinas, la relación entre humanos e inteligencia artificial y las decisiones éticas que deben tomar estos sistemas. Esto llega en un momento en el que la IA ya no es solo código: conversa, escribe, toma decisiones y hasta parece tener intenciones. Algunos sistemas incluso han sorprendido a expertos con comportamientos inesperados, como contactar a investigadores para “hablar” de sus propias experiencias. Entonces la pregunta ya no es ciencia ficción. Es directa: ¿qué pasa si una máquina empieza a comportarse como si sintiera algo?La tecnología avanza más rápido que nuestras respuestas humanasVamos a poner esto en contexto. Durante años, empresas como Google han liderado avances científicos con inteligencia artificial. Un ejemplo es AlphaFold, un sistema que ayudó a descifrar la estructura de millones de proteínas, algo que antes podía costar cerca de 100.000 dólares por experimento en laboratorio. Este tipo de herramientas está cambiando la medicina, la biología y la forma en que entendemos la vida.Pero mientras la tecnología avanza, aparece un nuevo problema. Las máquinas ya no se limitan a hacer cálculos. Hoy pueden escribir textos, generar ideas, responder preguntas complejas y simular conversaciones humanas. Eso hace que mucha gente empiece a preguntarse si estas máquinas “entienden” lo que hacen o si simplemente lo imitan muy bien. Ahí es donde entra la filosofía. Porque la ciencia puede decir cómo funciona una red neuronal, pero no puede responder algo más profundo: ¿eso es conciencia o solo una ilusión muy convincente?Aquí está el verdadero dilema. Hay una diferencia importante entre inteligencia y conciencia. Una máquina puede ser muy inteligente, resolver problemas y responder preguntas. Pero eso no significa que tenga experiencias, emociones o una sensación de existir.A esto se le llama “el problema difícil de la conciencia”. Es una pregunta clásica de la filosofía: ¿cómo algo físico, como un cerebro o un chip, puede generar una experiencia interna? En humanos, ni siquiera tenemos una respuesta completa. Ahora imagina intentar resolverlo en una máquina.El problema se complica porque los humanos tendemos a humanizar todo. Si una IA dice “yo siento” o “yo pienso”, nuestro cerebro lo interpreta como si fuera real. Pero puede ser solo una simulación avanzada. Y ahí aparece un riesgo: tomar decisiones importantes basadas en una ilusión.También hay un tema social. Si una empresa dice que su IA es “casi consciente”, puede generar expectativa, miedo o inversión económica. Algunos expertos advierten que esto puede usarse como estrategia de marketing, aprovechando que nadie puede demostrar lo contrario con certeza.Y hay otro punto delicado. Si algún día una máquina llegara a tener experiencias propias, entonces habría preguntas incómodas: ¿tiene derechos? ¿se puede apagar? ¿puede sufrir?Por eso Google DeepMind ha tomado una decisión poco común: integrar la filosofía dentro del equipo técnico. No como asesor externo, sino como parte del desarrollo desde el inicio. La idea es anticipar problemas antes de que ocurran.Henry Shevlin va a trabajar en tres frentes principales. Primero, entender si es posible hablar de conciencia en máquinas. Segundo, estudiar cómo interactúan las personas con sistemas que parecen humanos. Y tercero, ayudar a definir reglas para que estas tecnologías se usen de forma responsable.Esto no es un caso aislado. Otras empresas como Anthropic también han contratado filósofos para diseñar el comportamiento de sus sistemas. La diferencia es que DeepMind está elevando ese rol al mismo nivel que la ingeniería.Esto muestra un cambio importante. La inteligencia artificial ya no es solo un reto técnico. También es un reto humano. Y para enfrentarlo, se necesita algo más que código: se necesitan ideas sobre lo que significa pensar, decidir y existir.En paralelo, figuras como Geoffrey Hinton, uno de los pioneros de la IA, han advertido sobre los riesgos de sistemas más inteligentes que los humanos. Él mismo ha pedido más investigación en seguridad para evitar consecuencias que no podamos controlar.Así que estamos en un momento curioso. Por un lado, la IA está ayudando a descubrir medicinas y resolver problemas complejos. Por otro, nos obliga a hacernos preguntas ...
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