Capacidad para generar ganancias Podcast Por  arte de portada

Capacidad para generar ganancias

Capacidad para generar ganancias

Escúchala gratis

Ver detalles del espectáculo
Capacidad para generar ganancias Deuteronomio 8:18: “Al contrario, acuérdate del SEÑOR tu Dios. Él es el que te da poder para hacer riquezas, con el fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.”. Dios ha creado al ser humano con capacidades sobresalientes. Ningún otro ser vivo terrenal fue creado con el poder y el talento con que Dios ha coronado a aquel que ha hecho conforme a Su imagen y a Su semejanza: el hombre. Dios le concedió al hombre el dominio y autoridad sobre toda Su creación (Génesis 1:28). Dios le delegó al hombre la responsabilidad de administrar todo lo que Dios creó. Dios es el dueño de la creación, el hombre es el mayordomo. Entre las capacidades que El Señor le confirió al hombre, se encuentra la habilidad para generar ganancias. Es decir, la facultad para multiplicar los recursos materiales de Dios. No significa esto que todos tenemos el poder para volvernos multimillonarios, pero si la facultad para generar ingresos económicos para nuestro sustento y el de nuestra familia. Un ejemplo de ello lo encontramos en la parábola de las monedas, o talentos (Mateo 25:14-30), nos enseña que podemos multiplicar lo que Dios nos confía. Él no espera que enterremos los recursos que nos ha entregado, pero que los multipliquemos y le demos buenas cuentas de ello, que lo administremos para darle gloria a Él. Otro ejemplo lo encontramos en la descripción de lo que se ha llamado “La mujer virtuosa”. La Biblia describe las características de esta mujer en Proverbios 31:10-31. Entre otras virtudes, refiere que esa mujer no carece de ganancias, y que le va bien en el negocio, elabora telas y las vende; y por honrar a Dios y por sus hechos es alabada. Esa capacidad creativa para generar recursos ha sido otorgada por la gracia de Dios a todo ser humano. Algunos tienen mayor capacidad y habilidad que otros, algunos son mejores qué otros para los negocios y el comercio, o para los oficios o las manualidades. Pero a todos, en una u otra medida se nos ha concedido esa gracia de parte de Dios. También es por gracia de Dios que el hombre puede disfrutar sabia y agradecidamente los bienes que le ha concedido. Así lo dice la Biblia en Eclesiastés 5:19: “Asimismo, el que Dios le dé a un hombre riquezas y posesiones, permitiéndole también comer de ellas, tomar su porción y gozarse de su duro trabajo, esto es un don de Dios.”. Ahora bien, es importante resaltar que aún a los insensatos o necios, es decir los que no son hijos de Dios, se les ha dado la capacidad de generar ganancias. Como ejemplo de ello tenemos la Parábola del rico insensato en Lucas 12:13-21. Alguno otros pasajes que refieren lo mismo son: Salmos 73:12; 52:7, Proverbios 10:2; 11:28. Es decir, aún los no creyentes en Cristo pueden tener habilidades sobresalientes para hacer riquezas. De hecho, la mayoría de las personas más ricas y poderosas de este mundo no son seguidores de Cristo, sino todo lo contrario. Algunos de ellos, inclusive, se han declarado abiertamente adoradores de Satanás. Entonces, las riquezas no son sinónimo de aprobación de Dios. Así que, en cierta forma, el diablo también puede lograr que las personas sean prósperas económicamente hablando. Su objetivo es cautivar a los hombres con las riquezas y el poder para alejarlos de sentir necesidad por Dios. Por eso, Jesús dijo en Mateo 19:23 que es muy difícil que un rico entre en el Reino de los cielos. No por tener mucho dinero, sino por la alta posibilidad de que un rico ame más a su dinero que a Dios. Pero para Dios todo es posibles (v26). Por ello, uno de los riesgos que hay en la práctica de esta capacidad para generar ganancias, es el corromperse y vivir con el único fin de hacer riquezas. Ese no es el propósito por el cual Dios le ha concedido al hombre tal habilidad. Al respecto encontramos una advertencia de Dios en Deuteronomio 8:17-18: “17 No sea que digas en tu corazón: ‘Mi fuerza y el poder de mi mano me han traído esta prosperidad’. 18 Al contrario, acuérdate del SEÑOR tu Dios. Él es el que te da poder para hacer riquezas, con el fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.”. La exhortación de Dios es a que apliquemos la capacidad de generar ganancias para honrarlo y glorificarlo sólo a Él. ¡Dios les bendiga!
Todavía no hay opiniones