William Cunningham (1805–1861): El padre de la teología escocesa
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El día de hoy hablaremos sobre William Cunningham (1805-1861). Lee sus libros!
- https://teologiaparavivir.com/cunningham-01-teologia-historica-vol-1/ ; y; https://teologiaparavivir.com/cunningham-teologia-historica-vol-2/
Artículo: https://semperreformandaperu.org/2026/01/01/william-cunningham-la-historia-del-gigante-olvidado-de-escocia/
Video: https://youtu.be/7Eeykx71fP4
PPT: https://semperreformandaperu.org/wp-content/uploads/2026/01/william_cunningham_gigante_en_la_encrucijada_victoriana.pdf
En este episodio recorremos la vida y la obra de William Cunningham (1805–1861), una de las mentes más decisivas —y más incómodas— del presbiterianismo escocés victoriano. Desde el terremoto eclesial de la Disrupción de 1843 hasta la “edad de oro” de New College en Edimburgo, veremos por qué Cunningham fue considerado un defensor de alto calibre del calvinismo confesional: un polemista temido, un eclesiólogo de principios firmes y un historiador de la doctrina que convirtió la teología histórica en disciplina apologética.
Exploraremos sus dos grandes frentes de batalla. Primero, la cuestión Iglesia–Estado: cómo su defensa de la “independencia espiritual” buscó salvaguardar la soberanía de Cristo frente al erastianismo y dar base teórica a una iglesia libre. Segundo, la tensión entre dogma e historia: su choque con las tesis de John Henry Newman sobre el “desarrollo de la doctrina” y el modo en que Cunningham intentó anclar la continuidad evangélica en la Escritura y en la herencia reformada.
Pero este retrato no elude la sombra. Abordaremos la controversia de los “dólares manchados de esclavitud” y el grito “Send back the money!”, cuando una campaña abolicionista denunció la contradicción de una iglesia que reclamaba libertad frente al Estado mientras aceptaba donativos vinculados a la esclavitud. La negativa a devolver esos fondos expuso los límites éticos de una ortodoxia que podía sacrificarlo todo por un principio eclesiológico, pero titubear ante una urgencia moral flagrante.
Cerramos con su legado: la recepción transatlántica de sus obras (especialmente en Princeton), la relectura crítica contemporánea y la pregunta que permanece abierta para hoy: ¿cómo sostener convicciones históricas sin perder sensibilidad profética?