Prohibido Contar Ovejas: Hace 20 años de… Podcast Por  arte de portada

Prohibido Contar Ovejas: Hace 20 años de…

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Desde el debut con Arctic Monkeys hasta el compromiso con Pearl Jam, este especial recorre dos décadas rítmicas marcando hitos generacionales. En la edición número 301 del programa Prohibido contar ovejas, su director y presentador, Felipe Couselo, propone un ejercicio de nostalgia y reflexión titulado Hace 20 años de todo. A través de una cuidada selección musical, el programa nos traslada al año 2006, un periodo que Couselo describe como un punto de inflexión donde lo que entonces se consideraba moderno ha pasado a formar parte del patrimonio nostálgico de una generación. La tesis del programa es sencilla pero contundente: el tiempo vuela y canciones que aún resuenan con frescura en nuestra memoria cumplen ya dos décadas de existencia. El recorrido comienza con la energía de Incubus y su tema Anna Molly, perteneciente al álbum Light Grenades. Couselo destaca cómo bandas que parecían estar en su apogeo creativo estaban, en realidad, cimentando los clásicos del futuro. Poco después, el programa se detiene en la revolución británica liderada por los Arctic Monkeys. Con su álbum debut, Whatever People Say I Am, That's What I'm Not, y temas como The View from the Afternoon o Fake Tales of San Francisco, la banda de Sheffield no solo batió récords de ventas, sino que cambió las reglas del juego para el indie rock global, demostrando que la juventud y el talento podían desafiar a la industria tradicional. Uno de los momentos más potentes del programa llega con el análisis del regreso de Pearl Jam. En 2006, la formación liderada por Eddie Vedder lanzó su álbum homónimo, conocido popularmente como el del aguacate por su portada. Couselo recuerda con especial afecto el concierto de la banda en Madrid ese mismo año, subrayando el vibrante directo que ofrecieron. El tema Worldwide Suicide sirve para ilustrar el compromiso de la banda, en un contexto marcado por la desilusión política y las críticas a la administración estadounidense de la época, reflejando una resistencia individual frente a las directrices de los grandes poderes. La figura de Jack White también reclama su protagonismo con el proyecto de The Raconteurs y su éxito Steady, as She Goes. Este supergrupo, formado junto a Brendan Benson, aportó una frescura garage que revitalizó el panorama rockero. Del mismo modo, Primal Scream, con Bobby Gillespie al frente, se alejó de sus facetas más electrónicas para abrazar un sonido más clásico y bluesero en Riot City Blues, destacando el pegadizo single Country Girl. Estos movimientos artísticos demuestran la diversidad creativa que caracterizó a mediados de la década de los 2000. El programa aborda la vertiente más política y oscura a través de Thom Yorke y su primer disco en solitario, The Eraser. El tema Harrowdown Hill evoca la figura de David Kelly, el inspector de armas cuya muerte en extrañas circunstancias puso en jaque al gobierno británico durante la guerra de Irak. Couselo utiliza este ejemplo para resaltar la capacidad de la música para denunciar la opacidad estatal y la defensa de la verdad individual frente a los relatos oficiales, una constante en el ideario de Yorke que resuena con fuerza veinte años después. Hacia el final de la entrega, se rinde homenaje a voces que se convirtieron en leyenda, como la de Amy Winehouse. Su álbum Back to Black, publicado en 2006, es calificado como una obra maestra que redefinió el soul moderno. Temas como Rehab o Love Is a Losing Game son ejemplos de un talento descarnado que, lamentablemente, se apagó demasiado pronto. También hay espacio para el rock de estadios de Muse con Black Holes and Revelations y el adiós de Audioslave con su álbum Revelations, que supuso el último trabajo de estudio del añorado Chris Cornell con la banda. Felipe Couselo cierra este especial mencionando a bandas como Kasabian, con su álbum Empire, y The Fratellis, cuyo Chelsea Dagger se convirtió en un himno de las gradas deportivas. Finalmente, el programa concluye con una dedicatoria a Daniel Palacios y el tema Asilos Magdalena de The Mars Volta, cerrando un círculo de memoria sonora que invita a los oyentes a reflexionar sobre cómo la música de 2006 sigue definiendo quiénes somos hoy.
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