EP.22 El mantenimiento espiritual para proteger nuestra eternidad Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad Salmo 139:23-24
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Pasos Fundamentales
La mente es el campo de batalla principal: La lucha del cristiano no es contra personas (sangre y carne), sino en el terreno delicado de la mente. El enemigo ataca los pensamientos y utiliza los cinco sentidos para introducir información que puede desviarnos. Si la mente no es "tutoriada" por el Espíritu Santo, el creyente está en riesgo de derrota.
La necesidad de un "mantenimiento espiritual": Al igual que un coche o una casa requieren cuidado constante para no deteriorarse, nuestra alma y espíritu necesitan mantenimiento divino. No basta con ir a la iglesia; debemos permitir que Dios examine nuestros pensamientos diariamente para corregir lo que está mal antes de que se convierta en una caída espiritual.
La lección de David: Consecuencias y Restauración: El ejemplo del Rey David nos enseña que incluso un hombre conforme al corazón de Dios puede fallar gravemente (adulterio y asesinato). Aunque Dios perdona cuando hay arrepentimiento genuino, las consecuencias terrenales permanecen. La clave de David fue su capacidad de humillarse y rogar: "No quites de mí tu Santo Espíritu".
La obediencia como llave de la revelación: Muchas personas no entienden la Biblia porque buscan conocimiento sin obediencia. La prédica enseña que Dios revela más de Su Palabra solo cuando estamos dispuestos a obedecer lo poco que ya sabemos. La revelación divina es progresiva y está ligada a nuestra disposición de seguir Sus mandatos.
Relación personal sobre religión: La vida cristiana no se mide por los años que llevas en la iglesia, sino por la profundidad de tu relación actual con Dios. Amar a Dios significa obedecerle y rendirle todas las áreas de la vida sin reservas, reconociendo que lo espiritual es eterno mientras que lo material es pasajero.
Palabra Resumida
Querido hermano y amigo, esta palabra es un llamado urgente a mirar hacia adentro. Tu teléfono puede tener la Biblia, pero la pregunta es: ¿está la Palabra gobernando tus pensamientos? Debes entender que tu mente es el lugar donde se decide tu victoria o tu derrota. Si dejas que tus sentidos absorban información sin el filtro del Espíritu Santo, estás arriesgando lo más valioso que tienes: tu vida eterna.
No te confíes por los años que llevas en el camino; el enemigo no respeta antigüedad, él busca un descuido en tu mente. Así como David pidió ser examinado, tú hoy debes abrir tu corazón y decir: "Señor, espíame, mira lo que estoy pensando cuando nadie me ve". No esperes a estar en una cama de hospital o en una crisis terminal para buscar a Dios. El mantenimiento de tu alma debe ser hoy. Recuerda que somos lo que pensamos, y si tus pensamientos no están alineados con lo puro, lo honesto y lo real, tu vida se desviará. Dios quiere hacerte de nuevo, como el alfarero rompe el barro rebelde para formar una vasija útil.
Conclusión General
La prédica nos invita a reflexionar sobre la transparencia ante Dios. A menudo nos esforzamos por mantener una apariencia de "santos" ante los demás, pero descuidamos el "culto racional" que menciona Pablo en Romanos 12. La verdadera transformación no ocurre por un cambio de conducta externo, sino por una renovación del entendimiento.
Nota Final
Es vital considerar que el tiempo es corto. El mensaje hace énfasis en que "ya tenemos canas" y que estamos más cerca del encuentro con el Señor de lo que pensamos. Por lo tanto, no hay espacio para jugar al cristianismo de "medio tiempo". La espiritualidad es una ocupación de 24 horas que requiere vigilancia constante sobre los recuerdos y las huellas que guardamos en la memoria
Epílogo
En conclusión, la vida de fe depende de quién maneja nuestra mente. David, a pesar de sus errores, entendió que lo único que no podía perder era la presencia del Espíritu Santo. El objetivo de este mensaje es llevarnos a un punto de rendición total donde nuestra felicidad no dependa de las circunstancias, sino de la paz de saber que nuestra vida está siendo procesada y guardada por Dios para la eternidad.