409: A plena luz del día - 28/12/25 - #1384 Podcast Por  arte de portada

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Pra. Adriana Sánchez 28/12/2025 A plena luz del día “Así que corrieron la piedra a un lado. Entonces Jesús miró al cielo y dijo: «Padre, gracias por haberme oído. Tú siempre me oyes, pero lo dije en voz alta por el bien de toda esta gente que está aquí, para que crean que tú me enviaste”, Juan 11:41-42 (NTV) ¿Qué pasaría si pudieras cambiar tu perspectiva sin cambiar tus circunstancias? Eso es lo que la gratitud puede lograr. Solemos pensar que la gratitud solo se manifiesta cuando la vida va bien. Pero las Escrituras y la experiencia nos cuentan otra historia. La Biblia está repleta de versículos que dan cuenta de la importancia que tiene la gratitud. Desde los Salmos, hasta cada una de las epístolas escritas por Pablo en el nuevo testamento nos enseña a dar “gracias” y expresar “gratitud” de manera recurrente. Al igual que el perdón, la gratitud no es un algo volitivo sino un acto de obediencia nacido en la certeza de quién es Dios y lo que Él ya ha hecho a favor nuestro. La Biblia nos da una pauta a seguir. “Den gracias a Dios en cualquier situación, porque esto es lo que Dios quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús”, 1 Tesalonicenses 5:18 (NBV) Sin embargo, en la fragilidad de nuestra vida solemos soslayar este mandato divino, tomándolo como un acto de consideración, de buena voluntad y educación; que demuestra el valor que doy a Dios por lo recibido. Frases como: “nunca me olvido de agradecer a Dios”, “ya le di gracias a Dios por lo recibido”, “es bueno ser agradecidos”, suelen ser comunes en nuestro lenguaje cristiano. Sin embrago el concepto en el pensamiento divino revelado en Su Palabra va mucho más allá. No es solo lo que tengo sino lo que espero y lo que Dios en Su soberanía quiera dar. “Pues vivimos por la fe en el Señor, y no por vista”, 2 Corintios 5:7 (VBL) Debo agradecer antes de pedir: “Hablen entre ustedes con salmos, himnos y cánticos espirituales; canten y alaben al Señor con el corazón, y den siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”, Efesios 5:19-20 (RVC). Agradecer a Dios al comienzo de nuestro tiempo de oración es poderoso, quita la mirada de nosotros mismos y la pone en el Todopoderoso. Cambia la perspectiva y da una mirada de largo alcance. Ya no se trata de mí, sino de aquel que está sentado en el trono, tiene toda autoridad, dominio, poder y majestad. Agradecer trae sanidad: La ciencia demuestra que la gratitud mejora la salud mental y física, activando neurotransmisores como la dopamina y serotonina, reduciendo el stress (Cortisol). “La gratitud es buena medicina” lo indica la BBCMUNDO. En conclusión, la ciencia da la mano a la Palabra de Dios. 1° Samuel 2:1 (RVC) “En su oración, Ana dijo: En ti, Señor, mi corazón se regocija; en tu nombre, mi fuerza es mayor.” Paso un tiempo desde que ella se fue de Siló, donde oro con gran clamor y ruego. Pero la Biblia dice que desde ese momento ella dejo de estar triste. Su gratitud a Dios en fe, conquisto el milagro que luego estaría en sus brazos. Agradecer derrota a nuestros enemigos: Cuando el Señor Jesús se para frente a la tumba de Lázaro pronuncia varias oraciones que dan cuenta de su condición, como hijo de Dios, así como también el de alguien que entendía la profundidad de la gratitud. Gratitud manifestada en acciones concretas que Él llevaba adelante todos los días y por tanto estaba convencido de que Lázaro saldría de la tumba cuando Él lo llamara. Jesús sabía que seguir el camino de Dios no siempre trae placer, felicidad ni contentamiento, por lo que pudo afrontar las circunstancias difíciles con confianza en su Padre. Tal como lo expreso David, lo manifestaba en su vida Jesús: “Quiero decirles a todos cuán bueno eres, Señor, porque me salvaste, y no dejaste que mis enemigos triunfaran sobre mí”, Salmo 30:1 (BVL). Cuantas palabras de burla habrá escuchado Jesús mientras iba camino a la tumba de Lázaro, habrá recordado que lo mismo le sucedió cuando estuvo con Jairo. Las mismas hermanas del difunto, tenían solo palabras de desaliento: “… Marta … Señor huele mal…”, Juan 11:39 (NTV); “…Y este que abrió la vista a los ciegos…”, Juan 11: 37 (NTV) Pero Jesús practico la sordera selectiva y utilizo un arma letal contra todo enemigo espiritual que usa hasta la boca de los más cercanos… la gratitud. “Yo sé que siempre me escuchas. Dije esto por causa de la multitud que está aquí, a fin de que crean que tú me enviaste”, Juan 11:42 (BVL) A plena luz del día por medio de un corazón agradecido Dios mostro al Señor de la vida y derroto al enemigo que solo quiere traer mortandad. Conclusión: Jesús siempre mostro gratitud antes de esperar el obrar de Dios, lo vemos en la multiplicación de los panes y los peces, alzo los ojos al cielo y primero dio gracias. En la última cena cuando partió el pan y ...
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