100 Tenores de Leyenda Podcast Por Francesc Xavier Canela Vallès arte de portada

100 Tenores de Leyenda

100 Tenores de Leyenda

De: Francesc Xavier Canela Vallès
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A lo largo de 100 episodios, más el episodio 0 a modo de presentación y que nos llevará a la apasionante historia del Do de pecho, conoceremos a 100 tenores legendarios y los escucharemos en sus mejores prestaciones vocales. Los tenores seleccionados están situados en la época fonográfica, por lo tanto los más antiguos son los nacidos en el siglo XIX. Serán más de 25 horas de audio para adentrarnos en el apasionante mundo de los tenores.Copyright Francesc Xavier Canela Vallès Arte Entretenimiento y Artes Escénicas
Episodios
  • Episodio 14 - Piero Pauli, la gran voz que el tenor Viñas envió de Barcelona a Milán.
    Oct 27 2025
    100 Tenores de Leyenda. Episodio 14 “Pere Paulí, la gran voz que el tenor Viñas envió de Barcelona a Milán”. Bienvenidos a un nuevo episodio de “100 Tenores de Leyenda”. Hoy, en este episodio número 14, nos adentramos en la figura de Piero Pauli, un tenor catalán, nacido en Barcelona, activo en la primera mitad del siglo XX, cuya voz y trayectoria merecen una mirada más profunda. Un tenor de leyenda. CLIP. 1 - Il fior che avevi a me tu dato. Carmen. Fragmento. Saludos. Escuchábamos a Piero Pauli en el aria de la flor de Carmen de Bizet, cantada en Italiano. Quiero aprovechar este medio para felicitar y saludar al grupo “Fanàtics de la lírica” y especialmente a Jordi Pujal, que lo coordina desde Barcelona, España. Amics, aquest programa de Pere Paulí va dedicat a tots els “Fanàtics de la lírica”, grup del que m’enorgulleix ser partícep. Moltes gràcies Jordi Pujal i una abraçada a tothom. Y después de esta mención extraordinária, seguimos.En la historia de la ópera hay nombres universalmente conocidos, pero también artistas que, por varias circunstancias, han quedado un poco más al margen del gran recuerdo popular. Pauli es uno de ellos: no alcanzó la fama de Caruso o Gigli, pero su gran voz y su carrera ofrecen momentos muy interesantes para conocer. Repasaremos su orígenes, su formación, sus grandes papeles y grabaciones, su estilo vocal y teatral, los desafíos a los que se enfrentó, y su legado. Vamos allá. Piero Pauli nació el 10 de julio de 1898 en Barcelona con el nombre de Pere Paulí. Antes de dedicarse plenamente al canto trabajó en un banco, y simultáneamente cantaba en un excelente coro: el Orfeó Gracienc. Allí su voz fue pulida bajo la enseñanza de la profesora Júlia Cerdà. Fue aconsejado por figuras como Francisco Viñas para estudiar en Milán tras escucharle en audiciones en la ciudad condal. Así, abandona la banca y se traslada a Italia donde estudia con Alberto Caffo en 1929, preparándose para la escena. Ya en Italia adopta el nombre artístico “Piero Pauli” en lugar de Pere Paulí, lo que ayudó a integrarse en el mundo operístico italiano. Era frecuente en cantantes de fuera de italia el hecho de italianizar su nombre. Su debut en escena fue en 1929 en el Teatro Politeama Rossetti de Trieste, interpretando a Fausto en la ópera Mefistofele de Arrigo Boito. Antes incluso de que su debut escénico estuviera consolidado, la casa discográfica His Master’s Voice lo contrató como Cavaradossi en una grabación completa de Tosca junto a Carmen Melis y Apollo Granforte, nombres ya consagrados, con la orquesta de La Scala. Y dos años más tarde grabaría también entera la ópera Carmen en italiano al lado de Gabriella Besanzoni con la misma compañía de la Scala. En enero de 1930 ya había cantado Rodolfo (de La bohème) en La Scala. Pongamos ahora otra muestra del arte canoro e interpretativo de Piero Pauli. Vais a escuchar dos gigantes de la interpretación en un momento sublime y dramático de una de las óperas más famosas. ¿Qué decir de Carmen? Juzgad vosotros mismos. La Besanzoni y Paoli están impresionantes y no parece una grabación de estudio. Aquí el drama está servido y detrás de cada nota, de cada palabra, podemos entrever el drama, que no decae en ningun momento. La implicación de los intérpretes es total y no hace falta que veamos la escena para sentir la emoción a flor de piel. Pocas grabaciones de estudio consiguen esta calidez y esta plasmación dramática de primer orden. CLIP 2. Duo de Carmen. Con Gabriella Besanzoni. Compañía de la Scala de Milán. 1931 Escuchábamos un magnífico duo de Carmen de Bizet con Gabriella Besanzoni, Piero Pauli y la compañía de la Scala de Milán bajo la dirección de Carlo Sabajno, grabación de 1931. En 1933 Piero Pauli volvió a La Scala como Rinuccio (de Gianni Schicchi). Estos roles dan pistas de su registro: Rodolfo y Cavaradossi son papeles lírico-dramáticos, que requieren buena línea de canto, expresión emotiva, y cierta presencia escénica. Pauli se movió con comodidad en ese terreno por su voz de tenor lírico spinto. También trabajó en la rádio con radio-óperas, opera contemporánea emitida por la radio italiana) lo que muestra su versatilidad. Su repertorio incluye papeles estándar del repertorio como los citados y también obras menos frecuentes o contemporáneas. Sin duda le gustaban los desafíos. Pauli era un tenor serio, comprometido con su oficio. Un tenor con vocación, que amaba su trabajo. Le escuchamos ahora en un fragmento impresionante de Tosca, al lado de la soprano Carmen Melis y del gran barítono Apollo Granforte. Esta tosca, grabada en 1929 con la compañía de la Scala de Milán no tiene nada que envidiar con otras toscas posteriores en disco. La prestación vocal de los tres intérpretes y su expresión dramática son superlativas. Escuchad con atención. CLIP. 3 - Tosca. Escena acto II. Carmen Melis,...
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    15 m
  • Episodio 13 - Francesco Albanese. La pureza del canto italiano.
    Oct 25 2025
    Bienvenidos a un nuevo episodio del pódcast 100 tenores de leyenda en el que descubriremos la voz luminosa de Francesco Albanese, tenor napolitano de timbre puro y fraseo impecable. Repasaremos su carrera en los grandes teatros italianos y escucharemos alguna de sus legendarias grabaciones junto a Maria Callas, donde la pasión y la claridad se encuentran en equilibrio perfecto.CLIP 1. O sole mio. Fragmento. Nacido en Nápoles en mil novecientos trece, Francesco Albanese perteneció a una generación de tenores que crecieron a la sombra de los grandes —como Gigli o Schipa—, pero que encontraron su propio camino a través de la elegancia, la claridad y el estilo. Debutó en su ciudad natal, en el Teatro San Carlo, una de las cunas de la ópera italiana. Allí, su timbre luminoso y su fraseo preciso llamaron la atención de directores y colegas. Muy pronto fue invitado a cantar en los principales escenarios del país: el Teatro alla Scala de Milán, el Teatro dell’Opera di Roma, el Teatro Comunale di Firenze, y más tarde en Lisboa, Londres, Buenos Aires y Río de Janeiro. Su repertorio era extenso, pero Albanese brillaba especialmente en los papeles líricos: el Duque de Rigoletto, Edgardo en Lucia di Lammermoor, Alfredo en La traviata, Elvino en La sonnambula. Todos ellos requerían agilidad, pureza de emisión y una línea de canto continua, sin asperezas: virtudes que definían su estilo.CLIP 2. Duo la boheme con Fineschi. Sin embargo, la historia de Albanese estaría incompleta sin mencionar su colaboración con Maria Callas.
    Entre mil novecientos cincuenta y dos y mil novecientos cincuenta y tres participó en varias grabaciones históricas bajo la dirección de Tullio Serafin, con Callas en el centro de la escena. En I puritani de Bellini, Albanese interpreta a Arturo con una mezcla de juventud y nobleza. Su timbre claro y flexible se convierte en el contrapunto ideal para la intensidad volcánica de la Callas. En el dúo final, sus voces parecen dialogar entre la tierra y el cielo: él, ligero y brillante; ella, dramática y desgarrada. También coincidieron en Il trovatore y en La traviata, donde su sensibilidad se adapta con naturalidad al universo emocional de Callas.CLIP 3. Un di felice. Callas.Albanese era, ante todo, un cantante musical. No buscaba el efecto, sino la línea; no el aplauso, sino la coherencia. Su forma de cantar recordaba la escuela de Tito Schipa: control, buen gusto, economía del gesto. En una época en que muchos tenores competían en potencia, él optó por el refinamiento. Esa elección hizo que su nombre no alcanzara el brillo mediático de otros colegas, pero le ganó el respeto de críticos y directores. Serafin lo definió una vez como “un artista de pureza rara, que canta como respira”. Durante los años cincuenta continuó su carrera entre Italia y América Latina. En Buenos Aires, fue invitado al Teatro Colón, donde interpretó papeles de Verdi y Donizetti con gran éxito. En Lisboa, fue un habitual del Teatro Nacional de São Carlos, y en Brasil participó en giras junto a orquestas locales, difundiendo el repertorio italiano con elegancia y calidez. Ya en los años sesenta, retirado poco a poco de los escenarios, se dedicó a la enseñanza del canto, transmitiendo a nuevas generaciones la tradición del bel canto napolitano: la pureza de la emisión, el control del fiato, la claridad en la palabra. Francesco Albanese falleció en mil novecientos ochenta y cinco, discretamente, lejos del ruido del mundo operístico. Pero su legado permanece en las grabaciones que dejó: documentos que revelan una voz honesta, limpia, sin artificios. Una voz que parece provenir de otra época, cuando el canto era un arte de equilibrio y verdad.CLIP 4 Mattinata. Leoncavallo. fragmento.
    Así era Francesco Albanese: un tenor de leyenda, aunque su leyenda sea silenciosa, tejida más por la calidad que por la fama. Una voz que aún nos recuerda que el arte del canto no está en gritar más alto, sino en decir con belleza lo que otros solo sienten. Esto fue 100 tenores de leyenda, episodio trece: Francesco Albanese. Gracias por su atenta escucha. Nos encontramos pronto con otra voz inmortal.
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    15 m
  • Episodio 12 - Edoardo Garbin. La transición entre el Bel canto y el verismo. El primer Fenton.
    Oct 22 2025
    Episodio 12. Edoardo Garbin. La transición entre el Bel canto y el verismo. El primer Fenton.Hoy, en el episodio número 12 del pótcast 100 Tenores de Leyenda, viajamos al corazón de una época de cambio.La Italia de finales del siglo XIX hervía de pasión, de música, de nuevas ideas.Y en medio de esa transformación, apareció un tenor que supo tender un puente entre dos mundos: el del Bel canto elegante y el del verismo ardiente. Su nombre? Edoardo Garbin.Audio 1. La boheme. Puccini. Che gelida manina. Hemos escuchado a nuestro tenor de hoy en Che gelida manina emitiendo un Do de pecho a tono en una grabación de 1904. Edoardo Garbin nació en Treviso, el 12 de marzo de 1865. Estudió en el conservatorio de Milán, donde pronto llamó la atención por su voz clara, de timbre luminoso y emisión impecable. No era un tenor heroico, ni un declamador poderoso… pero tenía algo que los compositores de su tiempo empezaban a buscar: naturalidad. El Bel canto de Bellini y Donizetti estaba quedando atrás. Las nuevas óperas exigían otra cosa: personajes humanos, pasiones reales, sangre caliente. Y Edoardo Garbin llegó justo a tiempo para encarnar esa transición. En 1892, Garbin se convirtió en el primer Fenton de la historia en Falstaff, la última ópera de Giuseppe Verdi. Un papel de juventud, de ligereza, pero también lleno de vida y picardía. Su canto refinado y flexible encajaba perfectamente con el estilo tardío de Verdi, donde el humor y la humanidad se funden con una escritura vocal exigente. Vamos a escuchar ahora a Garbin en la ópera Zazà de Ruggero Leoncavallo. Se trata del fragmento “Mai più Zazà” grabado en Milano en el año 1908.Audio 2. Zazà. Mai più Zazà. Hemos escuchado a Edoardo Garbin en una grabación de la ópera Zazà de Leoncavallo hecha en Milán en 1908. Vimos como Verdi escogió a Garbin para que fuera el tenor de su última ópera. Y también fue Garbin el último tenor que trabajaría con Verdi. Pero la consagración definitiva de Edoardo Garbin llegaría pocos años después, en 1897, cuando Pietro Mascagni lo eligió para estrenar Iris. Con esa ópera, el verismo daba un paso más allá: el drama se volvía exótico, psicológico, casi simbólico. Garbin fue el primer Osaka, un personaje cruel y sensual, que exigía una mezcla de lirismo y dramatismo que pocos podían lograr. Entre Verdi y Mascagni… entre la elegancia del canto clásico y la crudeza emocional del nuevo teatro musical, Garbin se convirtió en el tenor del cambio. Su voz, de lírico pleno, no imponía por volumen, sino por inteligencia y fraseo. Tenía la virtud de hacer creíble cada palabra, cada intención. En sus grabaciones —esas joyas primitivas de comienzos del siglo XX— todavía puede escucharse ese estilo intermedio: el legato puro del Bel canto, pero ya con la emoción contenida del verismo. Vamos a escuchar ahora a nuestro tenor Garbin en una ópera poco conocida. Se trata de Germania de Alberto Franchetti. Audio 3. Studenti, Udite. Germania. Franchetti. Hemos escuchado a nuestro tenor en la ópera Germania de Alberto Franchetti, en una grabación realizada en Milán en 1908. Edoardo Garbin fue también un hombre discreto. Nunca buscó la fama de los divos, ni la polémica de los nuevos tiempos. Prefirió los teatros italianos, el contacto con su público, el arte sin artificios. Edoardo Garbin se casó con la soprano Adelina Stehle (1860–1945), soprano austríaca naturalizada italiana, muy activa en los estrenos del verismo y compañera habitual de Garbin en escena. Ambos fueron figuras centrales en el estreno de Iris de Mascagni. El tenor que tantos roles veristas de tenor estrenó de compositores como Mascagni, o Franchetti, a parte del Fenton del Falstaff de Verdi que hemos comentado, murió el 12 de abril de 1943, casi olvidado… pero su huella quedó grabada en la historia: fue el tenor que marcó el paso del siglo XIX al XX, el eslabón entre Rubini y Caruso, entre el ideal y la verdad. Edoardo Garbin. el canto como equilibrio, la emoción como verdad. El Fenton de Garbin representa los últimos coletazos del bel canto que dan paso al verismo. Mascagni, Leoncavallo, y otros que hemos citado, buscan dar otro giro a la voz del tenor y su expresión dramática. Para terminar, vamos a escuchar al tenor Garbin en un fragmento de la ópera Mefistofele, de Arrigo Boito. Se trata del aria “Dai campi, dai prati” La grabación és de 1913.Audio 4. Dai campi, dai prati. Mefistofele. Boito. 1913.Escuchábais a Edoardo Garbin en Mefistofele de Boito. Hasta aquí ha llegado otro episodio del pótcast 100 Tenores de Leyenda. Espero que hayáis disfrutado conociendo al gran tenor Edoardo Garbin, el puente entre el Bel canto y el verismo. Nos despedimos ya hasta el próximo episodio donde podréis conocer otro gran tenor. Otro tenor de Leyenda. Gracias por escucharnos una vez más.
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