Opus Dei
Daños Espirituales
No se pudo agregar al carrito
Solo puedes tener X títulos en el carrito para realizar el pago.
Add to Cart failed.
Por favor prueba de nuevo más tarde
Error al Agregar a Lista de Deseos.
Por favor prueba de nuevo más tarde
Error al eliminar de la lista de deseos.
Por favor prueba de nuevo más tarde
Error al añadir a tu biblioteca
Por favor intenta de nuevo
Error al seguir el podcast
Intenta nuevamente
Error al dejar de seguir el podcast
Intenta nuevamente
Elige 1 audiolibro al mes de nuestra inigualable colección.
Acceso ilimitado a nuestro catálogo de más de 150,000 audiolibros y podcasts.
Accede a ofertas y descuentos exclusivos.
Premium Plus se renueva automáticamente por $14.95 al mes después de 30 días. Cancela en cualquier momento.
Compra ahora por $6.00
-
Narrado por:
-
Virtual Voice
-
De:
-
Ebe
Este título utiliza narración de voz virtual
Voz Virtual es una narración generada por computadora para audiolibros..
Este pasaje del deber al deseo, explica el impulso y crecimiento institucional que tuvo en sus primeras décadas, porque ese deseo se convirtió en sacrificio efectivo y ese sacrificio en energía y combustible que pusiera en marcha una iniciativa que demandaría una dedicación exclusiva, vidas enteras puestas a su servicio.
Pero junto a la estimulación del deseo, se daba su contrario, la estimulación de la angustia, recurriendo de diversas formas a la idea de la muerte, de la condenación eterna y en definitiva de la aniquilación personal. Aunque pueda parecer extraño, ambos impulsos convivían dialécticamente dentro del Opus Dei, el uno estimulando a través del premio y el otro a través del castigo.
Con el tiempo, el deseo terminaría en frustración, tanto por la defraudación vocacional como por los abusos sufridos sobre el sacrificio personal llevado a cabo con el fin de darse a Dios y convertir la propia existencia toda en una unidad, entre vida cotidiana y vida religiosa.
La experiencia en el Opus Dei, en definitiva, terminaría mal, luego de haber despertado ese querer, de haber pasado de la oscura edad del deber -pues Dios es amor, no es deber- a la luminosa edad del deseo, todo terminaría en una gran tiniebla. Y esto posiblemente porque desde el principio había habido un otro deseo, el de su fundador, de servirse del sacrificio ajeno para construir su propia organización, y para ello, despertar el anhelo necesario que llevara a muchos a impulsar un sacrificio ilimitado, en vistas a construir el Opus Dei.
Todavía no hay opiniones