Lenguajes secretos y códigos invisibles
Mensajes ocultos en tiempos de prohibición
No se pudo agregar al carrito
Add to Cart failed.
Error al Agregar a Lista de Deseos.
Error al eliminar de la lista de deseos.
Error al añadir a tu biblioteca
Error al seguir el podcast
Error al dejar de seguir el podcast
Exclusivo para miembros Prime: ¿Nuevo en Audible? Obtén 2 audiolibros gratis con tu prueba.Compra ahora por $10.00
-
Narrado por:
-
Virtual Voice
-
De:
-
Sealda
Este título utiliza narración de voz virtual
Durante siglos, decir lo que se pensaba no siempre fue una opción. Hablar podía costar reputaciones, libertades, vínculos o incluso la vida. En esos contextos, el silencio no fue pasividad: fue estrategia. Y cuando las palabras se volvieron peligrosas, surgieron otros lenguajes.
Lenguajes secretos y códigos invisibles explora las formas en que las personas aprendieron a comunicarse sin hablar abiertamente cuando hacerlo implicaba un riesgo real. Gestos mínimos, objetos cargados de significado, cartas escritas para no ser enviadas, silencios sostenidos con precisión. Sistemas informales, flexibles y profundamente humanos que permitieron amar, advertir, resistir y decidir en mundos gobernados por el control social, moral o político.
Desde el lenguaje de los abanicos en los salones aristocráticos hasta las correspondencias privadas que nunca llegaron a destino, este libro recorre prácticas históricas reales, separando el mito de la evidencia y mostrando cómo funcionaban estos códigos en la vida cotidiana. Lejos del romanticismo superficial, revela el costo de no poder decir y la creatividad necesaria para seguir expresándose sin exponerse.
Este no es un catálogo de curiosidades ni un manual de seducción histórica. Es una mirada cultural sobre el poder, el silencio y la comunicación, con especial atención a las mujeres, quienes desarrollaron una maestría forzada en el arte de decir sin voz. Un libro para quienes sospechan que la historia no solo se escribió con discursos, sino también con gestos que casi nadie supo leer.
Porque callar no siempre fue rendirse. A veces fue la única forma de seguir hablando.