MUJER, LA DIGNIDAD NO SE NEGOCIA Audiolibro Por Isabel Alonso Berenguer arte de portada

MUJER, LA DIGNIDAD NO SE NEGOCIA

Verdades que aprendes cuando dejas de suplicar afecto

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Este título utiliza narración de voz virtual

Voz Virtual es una narración generada por computadora para audiolibros..

“Mujer, la dignidad no se negocia. Verdades que aprendes cuando dejas de suplicar afecto” es un libro que no intenta endulzar la herida ni romantizar el sacrificio. Es una obra honesta, valiente y necesaria, escrita para mujeres que han amado de verdad… y que también han aprendido, a veces con dolor, que amar no debería costar la pérdida de una misma.

Este libro nace del cansancio profundo de sostener vínculos desiguales, de justificar ausencias, de perdonar lo imperdonable y de llamar “amor” a lo que en realidad era miedo a quedarse sola. No habla desde el rencor, sino desde la lucidez que llega cuando una mujer deja de mentirse y se atreve a mirarse con respeto. Es un llamado sereno pero firme a recuperar la dignidad, esa que tantas veces se negocia en nombre del afecto, la esperanza o la costumbre.

A lo largo de sus páginas, la autora desmonta creencias arraigadas que han pesado históricamente sobre las mujeres: la idea de que deben competir, aguantar, sacrificarse o sentirse culpables por los errores ajenos. Aquí se dice con claridad: que cuando una relación hiere, confunde o apaga, no es amor. Y cuando una mujer se queda mendigando presencia, respeto o fidelidad, el precio siempre es demasiado alto.

Dividido en cuatro partes, el libro acompaña a la lectora por un proceso íntimo de comprensión y despertar. En la primera parte, “Cuando el amor se acaba”, se explora cómo las relaciones no siempre terminan con gritos o rupturas dramáticas, sino en silencios prolongados, en la pérdida gradual de la ternura y en la normalización de la indiferencia. Se cuestiona la idea de que compartir la cama es sinónimo de amar y se invita a reconocer cuándo el vínculo ya no nutre.

La segunda parte, “Límites que salvan”, aborda uno de los aprendizajes más difíciles y liberadores: poner límites no es castigar, es protegerse. Aquí se habla de cerrar ciclos sin odio, de dejar de suplicar afecto y de entender que una traición no ocurre porque una mujer no sea suficiente, sino porque alguien no supo estar a la altura. Es una sección contundente, que devuelve la responsabilidad a quien corresponde y libera a la lectora de la culpa que nunca debió cargar.

En “Verdades incómodas que liberan”, el libro se atreve a decir lo que muchas piensan y pocas se permiten aceptar. Se cuestiona si el hombre infiel realmente cambia, se desmontan excusas repetidas y se invita a mirar la realidad sin autoengaños. No para juzgar, sino para elegir con conciencia.

Finalmente, “La mujer que se elige” está dedicada especialmente a la mujer madura, a la que ya fue todo para todos y ahora decide serlo para sí. A la que entiende que elegir la paz no es egoísmo, que después de los 60 también hay vida, deseo y derecho al bienestar. Es una celebración del amor propio tardío, pero profundo y definitivo.

Este libro no pretende enseñar a amar a otro, sino a no abandonarse más. No busca convencer a nadie de quedarse, sino acompañar a quien decide irse con dignidad. Es un recordatorio claro y amoroso de que no se pierde a quien no sabe amar; a veces, se gana libertad.
Porque cuando una mujer deja de suplicar afecto, comienza, por fin, a elegirse. Y esa elección lo cambia todo.

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